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Muchas personas al interior y fuera de nuestra Iglesia testimonian con su vida y obra el amor a Dios, a su prójimo y a la humanidad en general. Aquellos y aquellas, religiosas y jóvenes, sacerdotes y voluntarios, catequistas y promotores, que sin ser santos, merecen ser reconocidos como fermento vivo de nuestra fe y constituyen la esperanza que vamos juntos construyendo el reino de justicia, paz y dignidad para todos y todas.

En esta sección les presentamos la vida y testimonio de las siguientes personas:

La CRP hace camino en libertad y discernimiento desde la práctica evangélica, mientras sigue construyendo Iglesia con una gran esperanza a vivir y comunicar. Y en fidelidad al Evangelio, trabaja, coordina y comparte con miembros de otras confesiones religiosas, en diálogo fraterno y un profundo sentido ecuménico.

Trabajamos y compartimos desafíos con las siguientes instituciones:

 

CONFERENCIA MUNDIAL DE RELIGIONES POR LA PAZ: http://www.wcrp.org/

RED JUBILEO PERU:  www.jubileoperu.org.pe/

Jubileo Perú es una red de la sociedad civil peruana que está integrada por una diversidad de organizaciones sociales, gremiales, instituciones de promoción de desarrollo, centros de investigación e iglesias (Ver Miembros) que luchan por la anulación o reducción sustantiva de la deuda pública, afirmando que buena parte es deuda corrupta y por tanto ilegítima y que además está sobrepagada.

MOVIMIENTO CIUDADANO PARA QUE NO SE REPITA: www.paraquenoserepita.org.pe/

Este movimiento reúne a diversas redes, instituciones y personas de la sociedad civil en el empeño común de asumir los retos abiertos por la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) y trabajar para resolver las situaciones que originaron o facilitaron el conflicto armado interno, para que no se repita en el Perú; movilizando a las diferentes instituciones de la sociedad civil, no sólo las que se sitúan en el campo de los derechos humanos, sino también las que se desenvuelven en terrenos como la educación, el desarrollo, la juventud y los medios de comunicación. Articula 38 grupos activos en las 25 regiones del país, éstos reúnen más de 600 instituciones.

Los miembros de la CRP, como lo han hecho a lo largo de década de su historia, responden concretamente a situaciones que atentan contra la vida de los más pobres, frente a tragedias, desastres naturales, la enfermedad, el abandono, la discriminación.

NUESTROS MÁRTIRES EN EL PERÚ

            En Perú, como en muchos otros países del continente, podemos hacer una larga lista de hombres y mujeres, laicos y religiosos, que han dejado su vida en el camino, intentando hacer a Cristo presente en las difíciles situaciones que han tenido que atravesar nuestros países, denunciando las injusticias y poniéndose del lado del pobre. Muchas veces esa misión de hacer presente el Reino les ha costado la vida, esa vida que iban entregando a jirones en el camino y que, de repente, se vio truncada, interrumpida por quienes veían amenazados sus intereses y no supieron descubrir que, el llamado del Evangelio, también les invitaba a ellos.
            Pidamos al Señor que, hacer  memoria de nuestros mártires, nos ayude a vivir en coherencia el Evangelio y el compromiso con nuestros pueblos, desde nuestra consagración y la riqueza de nuestros carismas.

            Vamos a hacer un breve recorrido por la vida y la entrega de los religiosos y religiosas que han dado la vida por nuestro Perú y por su servicio al Evangelio desde la coherencia de vida. En los años que el país ha vivido la violencia armada (1980-2000), muchos agentes pastorales han sido víctimas de este fuego que inflama el odio, desde los distintos flancos en que se ha hecho presente y con, generosidad, han sabido dar y darse hasta el final. Que su ejemplo nos invite a vivir hasta entregarnos del todo.
            Nuestro “paso” por la vida de estos hermanos y hermanas religiosas, se detendrá en una breve síntesis de su vida, algún testimonio y una canción que nos ayude en el vivir la fe, la esperanza y, por supuesto, también el perdón. Cada uno y cada una, en comunidad, lo podremos espaciar como consideremos oportuno.

 HNA. JUANA SAWYER, SSC
            El día 14 de diciembre de 1983, el país se conmocionó con las imágenes que daban cuenta de los sucesos en el penal de Lurigancho. Esa mañana la Hna Juana Sawyer, Misionera de San Columbano, junto con tres misioneras maristas, y una animadora de TV, así como un miembro de la Comisión Episcopal de Acción Social, fueron tomadas como rehenes por un grupo de 10 reclusos comunes que buscaban su libertad. Liberaron a una de las religiosas para que comunicara a las autoridades, penales y eclesiales, así como a los medios de comunicación, y poder de este modo negociar la liberación.
            Se negoció durante 5 horas y se acordó poner a disposición de los presos una ambulancia de la clínica, conscientes de que ellos no tenían armas de fuego. En cuanto la ambulancia salió  del penal, llovieron las ráfagas de metralleta, y al concluir el episodio había un saldo de nueve muertos, con trato inhumano a cadáveres y heridos.La Hna Juana fue trasladada al Hospital pretendiendo aparentar que había muerto posteriormente, pero los 5 impactos de bala, uno de ellos en la base del cráneo, no era eso lo que manifestaban.Las hermanas que trabajaron con ella la recuerdan así: “Su identificación con los pobres fue su don especial. Nunca fue condescendiente con ellos, más bien los trató como a sus hermanos y hermanas, alentándoles en la búsqueda de empleo, sugiriendo pequeños trabajos o tratando ella misma de encontrarles trabajo. Sabían que era su amiga aun cuando era necesario ser firme con ellos”.
            El día de su sepelio, su último paseo, acompañada por una multitud de amigos, fue una denuncia de la violencia, una exigencia de justicia y fraternidad, del derecho a la vida, a una vida digna y justa para todas las personas.
            “Alentados por el ejemplo de nuestra Hermana Juanita que supo “dar la vida por los amigos” (Jn 15,13), expresamos nuestro vivo deseo de continuar nuestra labor evangelizadora en el Penal de Lurigancho, que ha sido para nosotros lugar privilegiado de encuentro con el Señor en el pobre y maltratado”. (Carta de los Agentes Pastorales del Penal de Lurigancho. Lima, 22 de diciembre de 1983)

 HNA. AGUSTINA RIVAS, BP
       La Hna Agustina (“Aguchita", como la llamaban cariñosamente), formaba parte de la Comunidad del Buen Pastor en La Florida, pueblo del Valle del Yurinaqui, en el departamento de Junín. Tenía 70 años y ella misma había pedido, tres años antes, ir al Vicariato de San Ramón, consciente del riesgo de trabajar en esta zona tan convulsionada. Allí el servicio de las hermanas abarcaba distintas comunidades rurales, en temas como salud, educación, nutrición, alfabetización, trabajo con mujeres, clubes juveniles y catequesis familiar.
            Aguchita tenía el don de convocar a todos, y para sus hermanas fue testimonio del Buen Pastor: fraterna, servicial, generosa… Disponible siempre.
            El 27 de septiembre de 1990, estaba enseñando a un grupo de niñas a preparar toffees. Un grupo de subversivos de Sendero Luminoso entró en el pueblo (casi todos niños y adolescentes, con algún adulto). Todo el pueblo fue convocado a una reunión en la plaza. La Hna Agustina se demoró un poco porque había ido a conseguir limones y, cuando llegó, la joven que le había ordenado ir a la reunión, dijo “esta monja no me ha obedecido”, por lo que fue obligada a salir al centro de la reunión junto con otros cinco pobladores.
            Fue acusada de hablar de paz, distribuir alimentos y trabajar con los asháninkas. Fueron asesinando a los pobladores que estaban delante con ella, y la hicieron callar cuando pidió que cesase tanta violencia. Ya era su turno, y aunque el pueblo protestó, de nada sirvió. A ella le dijeron: “a ti ahora que te salve tu Dios, a tu Dios también le vamos a cortar el cuello”. La hermana juntó las manos y trató de arrodillarse pero se desvaneció. Allí la disparó la joven que le había ordenado ir a la reunión y se convirtió en la primera religiosa mártir asesinada deliberadamente por Sendero Luminoso.
            “Poner en práctica la voluntad del Dios de la vida fue lo que la llevó a la muerte. Los testimonios que tenemos son unánimes en decir que el motivo de este alevoso asesinato es el trabajo que las hermanas del Buen Pastor hacían en medio de los pobres de ese lugar de alegre nombre, La Florida. Evangelizar y organizar es dar vida. Aquellos que buscan dominar o manipular a los pobres en función de sus intereses, no la aceptan. Un pueblo que recibe una palabra liberadora del Evangelio y que se organiza se hace poco a poco independiente, autónomo. Los defensores de la muerte, cualquiera que sea su signo, ven así cuestionados sus privilegios o descalificado su mesianismo político”. (P. Gustavo Gutiérrez, OP).

 HNA IRENE MC CORMACK, RSJ
          Esta mujer alegre, sencilla, resuelta y organizadora, llegó a nuestro país en 1987, como miembro de la Congregación de las Hnas de San José del Sagrado Corazón.
          Srvió primero en el distrito de Los Olivos en Lima, y posteriormente en Huasa-Huasi, del departamento de Junín. En esta última misión, y como había manifestado siempre en su Australia natal, se preocupó mucho de la educación integral de niños y jóvenes, con lo que suponía de formación y también de recreación, y asumiendo su papel en la celebración de la liturgia.
          Cuando llegan los ajustes económicos en 1990 trabajó muy intensamente con las mujeres, en tareas de promoción y producción, organizando un centro de Cáritas que atendía a 30 caseríos de la zona. La presencia y acompañamiento de la Hna Irene también se dejaron sentir en la organización de la comunidad, animando las faenas comunales, con la olla común semanal que alimentaba también la solidaridad en el pueblo.La tarde del 21 de mayo de 1991, un grupo de subversivos ingresó a Huasa-Huasi, y su jefe afirmó en la plaza : “Nosotros no hemos venido a dialogar, sino a ejecutar”. Sacaron de sus casas 5 personas, que fueron ejecutadas ese día, y entre ellas a la Hna Irene, acusada de “distribuir alimentos que tienen por finalidad embrutecer al pueblo” y de ser una “yanqui imperialista”. 
           La Hna Irene había recibido amenazas anteriormente para que abandonara el trabajo que hacía con los pobres a través de Cáritas, pero no quiso abandonarlo y permaneció fielmente junto al pueblo al que había elegido servir.  
          “Siguiendo a Jesús quería que todos tuvieran vida y vida en abundancia. Por eso, si en términos cristianos hablamos de martirio, deberíamos al mismo tiempo ser conscientes de que la santidad, la entrega, la solidaridad, la justicia, son cuestiones de vida y no de muerte. Podríamos casi decir que la espiritualidad de la Hna Irene… era la búsqueda del amor, de la fraternidad, de la vida; no el martirio. El martirio no se busca, se encuentra. Dios no nos llama a ser mártires sino a ser santos. Dios nos pide que cuidemos la vida, toda vida”. (Informativo Signos. IBC - CEP, Lima, Junio de 1991)

 PADRES MICHEL TOMASZEK Y ZBIGNIEW STRZALKOWSKI, OFM
      Estos dos franciscanos conventuales de origen polaco, llegaron al distrito de Pariacoto, en el departamento de Ancash, el año 1989. Su trabajo les llevó a trabajar con las comunidades cristianas de base, y se integraron rápidamente a la comunidad de campesinos de la zona, por su energía y juventud, su impulso al crecimiento del pueblo y la búsqueda de soluciones rápidas. En poco tiempo lograron ganarse el corazón del pueblo, gracias a su labor apostólica, la formación de comunidades cristianas, la escuela de catequistas y su identificación con las necesidades de los campesinos.
            Tenían 32 y 34 años cuando, la noche del 9 de agosto de 1991, fueron asesinados por miembros de Sendero Luminoso en Pariacoto. Después de celebrar la misa, fueron sacados de la casa parroquial donde estaban reunidos, como era habitual, con animadores y catequistas. Los encapuchados manifestaran que se oponían a la evangelización y a su discurso sobre la paz, además del modo en que los campesinos se estaban organizando con la ayuda de los sacerdotes, además de que con la ayuda alimentaria estaban adormeciendo al pueblo. Después de dinamitar la puerta del almacén, se los llevaron en una furgoneta, junto a una religiosa, a la que abandonaron en el camino y, tras dinamitar el puente, a ellos los asesinaron junto al cementerio, con dos autoridades civiles de la zona e incendiaron posteriormente el carro de la parroquia.
           “Al denunciar estas muertes moral y cristianamente, debemos como iglesia proclamar con energía que estos hermanos sacerdotes y religiosas, varios de ellos venidos de tierras lejanas, han sido asesinados a causa de su compromiso evangélico con los pobres de neustra patria: por compartir con ellos la fe y la vida; por haber asumido con los sectores más marginados de nuestra injusta sociedad la búsqueda de una vida más humana; por haber alentado su organización y su lucha por liberarse de una pobreza inhumana y antievangélica; por acompañarlos como Iglesia que no puede separar las tareas de evangelización y la promoción humana, so pena de ser infiel al mandato de su Señor y a la enseñanza del magisterio eclesial…” (Mons. José Dammert. Homilía en la misa por los 50 años de UNEC. Septiembre 1991).

Martirologio Latinoamericano
http://www.servicioskoinonia.org/martirologio/

Biografía de los Mártires latinoamericanos (audio)
http://www.radioteca.net/result.php?id=05040013

Mártires latinoamericanos de cada día del año (audio y texto literario)

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