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ayudahumanitariaCaritas Perú en el año 2017 ha llevado a cabo 40 proyectos con el apoyo de 35 organizaciones asociadas, lo que ha beneficiado a 29.500 familias. Al mismo tiempo, a través de sus dos programas de bienestar social, se han proporcionado medicinas a 193.306, equipos biomédicos y donaciones, nacionales e internacionales. Es destacable el trabajo de Cáritas durante la emergencia causada por el fenómeno de El Niño Costero, cuando la organización pudo distribuir 1.500 toneladas de ayuda humanitaria a 50.000 familias afectadas, gracias al apoyo de más de 400 instituciones, empresas y personas, a través de la campaña “Perú Da La Mano”, en colaboración con el Grupo RPP y la Municipalidad de San Isidro.

Cáritas Perú presentó su informe social del año 2017, preparado sobre la base de los nuevos estándares de Global Reporting Initiative (GRI), que muestra los resultados de su gestión. Desde 2005 Cáritas es miembro del Pacto Mundial de las Naciones Unidas y sus programas, proyectos y acciones están orientadas hacia la consecución de los objetivos del desarrollo sostenible: el fin de la pobreza, el hambre cero, la salud y el bienestar, la educación de calidad, ciudades y sociedades sostenibles.

Este compromiso ha supuesto un nuevo enfoque centrado en la mejora de la organización en términos de eficiencia y austeridad, -asegura la información enviada a la Agencia Fides-, así como en el fortalecimiento de las capacidades de la red de Cáritas diocesana en sus respectivas áreas de acción, en paralelo con la norma gestión propuesta por Caritas Internationalis. Al presentar sus estados financieros, Caritas Perú ha hecho públicas las acciones llevadas a cabo en el ámbito económico, social y ambiental así como su compromiso con el desarrollo humano integral y los esfuerzos e iniciativas de personas e instituciones que buscan ser sola familia humana, preocupada por el bienestar de los más pobres.

(Tomado de: Agencia Fides)

 

Papa indígenas(ZENIT).- Con motivo de la próxima celebración de la Asamblea especial del Sínodo de los Obispos sobre “Amazonía, nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”, se ha presentado este viernes, 8 de junio de 2018, el Documento Preparatorio en la Santa Sede.

El Papa Francisco anunció el pasado 15 de octubre de 2017 la celebración de la Asamblea especial del Sínodo, que se llevará a cabo en octubre del próximo año 2019.

Han presentado el Documento el cardenal Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo de los Obispos, Mons. Fabio Fabene, Subsecretario, y el Rev. P. Pablo Mora, Oficial de la Secretaría General.

Los nuevos caminos de evangelización “están pensados para y con el Pueblo de Dios que vive en esa región”. Por esta razón –señala Mons. Baldisseri– la Secretaría del Sínodo de los Obispos trabaja en estrecho contacto con la red eclesial Panamazónica (REPAM), organismo que lleva a cabo las actividades eclesiales en esa región.

“Sínodo Panamazónico”

Las reflexiones que atañen el “Sínodo Panamazónico” superan el ámbito regional, porque alcanzan a toda la Iglesia y también al futuro del planeta, ha indicado Baldisseri. Estas reflexiones se proponen “crear un puente hacia otras áreas geográficas similares”, tales como: la cuenca del Congo, el corredor biológico Centroamericano, los bosques tropicales de Asia en el Pacífico, el sistema acuífero Guaraní.


Se trata de un gran “proyecto eclesial, cívico y ecológico” que permite extender nuestra mirada más allá de las respectivas fronteras y redefinir las líneas pastorales, adecuándolas a los tiempos de hoy, ha explicado el cardenal Baldisseri.

En la región panamazónica, es “prioritaria” la atención a los pueblos nativos que la habitan, ha señalado. Estos pueblos, como dijo el Papa Francisco en Puerto Maldonado (19 de enero de 2018), nunca han estado tan amenazados como ahora. En segundo lugar –ha enumerado el cardenal– se prestará atención al tema del medio ambiente, de la ecología y del cuidado de la creación, la Casa Común, a la luz de la enseñanza y de la vida de la Iglesia, que opera en la Región.

Ver, discernir y actuar

El Documento Preparatorio está estructurado en tres partes: “Ver”, “Discernir” y “Actuar”, método ya utilizado previamente (Sínodo sobre la familia) con buenos resultados, ha informado Baldisseri. Además, al final del Documento se incluye un cuestionario dirigido a los pastores para que ellos lo respondan consultando al Pueblo de Dios, a través de los medios más adecuados según las propias realidades locales.

La primera parte del Documento, dedicada a “ver”, describe la “identidad del Panamazonas y la urgencia de la escucha”. Los temas que se abordan son: el territorio; la variedad sociocultural; la identidad de los pueblos indígenas; la memoria eclesial histórica; la justicia y los derechos de los pueblos, así como la espiritualidad y la sabiduría de los pueblos amazónicos.

34 millones de habitantes

Algunos datos que se ofrecen en esta parte son que la región panamazónica abarca más de siete millones y medio de kilómetros cuadrados, con nueve países que comparten este gran Bioma (Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, Surinam, Guyana y la Guayana francesa) y la participación de siete conferencias episcopales, o que la población en este vasto territorio es de aproximadamente 34 millones de habitantes, de los cuales más de 3 millones son indígenas pertenecientes a más de 390 grupos étnicos.

Asimismo, Mons. Lorenzo Baldisseri ha anunciado que la riqueza de la selva y los ríos se ve amenazada por los grandes intereses económicos en diferentes partes del territorio, que causan la “deforestación indiscriminada”, la “contaminación de los ríos y lagos”, debido al uso de agro-tóxicos, de los derrames de petróleo, de la minería y de la producción de drogas. A todo esto se suma un “aumento dramático del tráfico de personas”, especialmente mujeres y niños, con el propósito de todo tipo de explotación inhumana.

Anuncio del Evangelio

La segunda parte del Documento se refiere a “discernir” nuevos caminos a partir de nuestra fe en Jesucristo, iluminada por el Magisterio y la Tradición de la Iglesia. El contenido de esta parte está marcado por el “anuncio del Evangelio en la Amazonía”, en sus diferentes dimensiones: bíblico-teológica, social, ecológica, sacramental y eclesial-misional.

El Secretario General del Sínodo de los Obispos ha indicado que el proceso de evangelización de la Iglesia en Amazonía “no puede prescindir de la promoción y del cuidado del territorio (naturaleza) y de sus pueblos (culturas)”. Para lograr este objetivo, “será necesario articular los saberes ancestrales con el conocimiento contemporáneo” (ver LS 143-146), con particular referencia al uso sostenible del territorio y al desarrollo coherente con los valores y culturas de las poblaciones.

Práctica sacramental

Del mismo, ha señalado que una “visión eclesial contemplativa de la creación” y la “práctica sacramental” son necesarios para que se sostengan los “deseados nuevos caminos de evangelización” de la Iglesia en Amazonía.

Al final de la segunda parte, el Documento habla de la dimensión eclesial y misional. En este sentido, se afirma que en una Iglesia “en salida” (cf., EG 46), “por su propia naturaleza, misionera” (AG 2, Doc. Aparecida 347), todos los bautizados tienen la responsabilidad de ser discípulos misioneros, participando en la vida de la iglesia de diferentes maneras y dentro de diferentes ámbitos.

La tercera parte del documento se refiere a “actuar”. Es decir, se trata de encontrar nuevos caminos pastorales para una Iglesia con rostro amazónico, con una dimensión profética en la búsqueda de ministerios y líneas de acción más adecuadas en un contexto de ecología verdaderamente integral.

Por su parte, el P. Pablo Mora, S.J., Oficial de la Secretaria General, declaró al medio vaticano ‘Vatican News’ señaló que, “el Documento Preparatorio es un instrumento de consulta que se ha hecho de acuerdo a esa metodología tan conocida también en la Iglesia Latinoamericana del ver, juzgar y actuar. El Documento busca ayudar a la Iglesia en la Amazonía – agregó el P. Mora – a reflexionar sobre este proceso del ver la realidad, el poder discernir a la luz del Evangelio y poder tomar decisiones para tomar estos nuevos caminos que quiere el Papa Francisco para una mejor evangelización en la Región Panamazónica”.

(Tomado de: zenit.org)

 

Pueblosamazonicos«Hoy el grito de la Amazonía al Creador, es semejante al grito del Pueblo de Dios en Egipto. Es un grito de esclavitud y abandono, que clama por la libertad y el cuidado de Dios». El documento preparatorio para el Sínodo especial sobre la Amazonía, en programa para 2019, define con estas palabras la situación de los pueblos en el “pulmón verde” del planeta. El objeto del Sínodo serán los «nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral», caminos que «deben ser pensados para y con el Pueblo de Dios que habita» en la Amazonía.

En la selva amazónica, observa el documento, «de vital importancia para el planeta, se desencadenó una profunda crisis por causa de una prolongada intervención humana donde predomina una “cultura del descarte” y una mentalidad extractivista». Reflexionar sobre el futuro de esta región significa, pues, preocuparse también por «el futuro del planeta». En el documento, dividido en tres partes – para «ver, juzgar (discernir) y actuar» – se afirma que hay que «escuchar a los pueblos indígenas y a todas las comunidades que viven en la Amazonía, como los primeros interlocutores de este Sínodo».

Esta región, a nivel planetario, es una de las mayores reservas de biodiversidad (del 30 al 50% de la flora y fauna del mundo) y de agua dulce (20% del agua dulce no congelada de todo el planeta). Se trata de más de siete millones y medio de kilómetros cuadrados, que tocan nueve países, en los que viven y conviven pueblos y culturas diferentes.

El documento afirma que: «la riqueza de la selva y de los ríos de la Amazonía está amenazada hoy por los grandes intereses económicos que se asientan en diversos puntos del territorio. Tales intereses provocan, entre otras cosas, la intensificación de la tala indiscriminada en la selva, la contaminación de ríos, lagos y afluentes (por el uso indiscriminado de agro-tóxicos, derrames petroleros, minería legal e ilegal, y los derivados de la producción de drogas). A ello se suma el narcotráfico, que junto con lo anterior pone en riesgo la supervivencia de los pueblos que dependen de recursos animales y vegetales en estos territorios».

Por otra parte, las ciudades de la Amazonia «han crecido muy rápidamente, y han integrado a muchos migrantes desplazados de sus tierras de manera forzada, empujados hacia las periferias de los grandes centros urbanos». Los movimientos urbanos migratorios de la selva a las ciudades han sido imponentes y en la actualidad «entre 70% y 80% de la población de la Panamazonía reside en las ciudades. Muchos de esos indígenas son indocumentados o irregulares, refugiados, ribereños, o pertenecen a otras categorías de personas vulnerables. En consecuencia, crece en toda la Amazonía una actitud de xenofobia y de criminalización de los migrantes y desplazados».

En los nueve países que componen la región panamazónica se registra la presencia de alrededor de tres millones de indígenas, que representan casi a 390 pueblos y nacionalidades diferentes. Entre ellos hay entre 110 y 130 pueblos indígenas en aislamiento voluntario o “pueblos libres”, llamados también “invisibles”: son los más vulnerables porque no poseen instrumentos de diálogo.

El documento recuerda cómo y cuándo comenzó la Iglesia a elevar su voz para defender a los pueblos indígenas. Y cita las palabras de san Juan Pablo II, que definió el traslado forzoso de un enorme número de africanos como esclavos un «holocausto desconocido» en el que «tomaron parte personas bautizadas pero que no vivieron su fe».

Pero, afirma el documento, «lo que nos asusta es que hasta hoy, 500 años después de la conquista, más o menos 400 años de misión y evangelización organizada, y 200 años después de la independencia de los países que configuran la Panamazonía, procesos semejantes se siguen extendiendo sobre el territorio y sus habitantes, víctimas hoy de un neocolonialismo feroz, “enmascarado de progreso”. Probablemente, tal como lo afirmó el Papa Francisco en Puerto Maldonado, los pueblos originarios Amazónicos nunca han estado tan amenazados como lo están ahora».

«La relación armoniosa entre el Dios Creador, los seres humanos y la naturaleza –se lee en el documento – está quebrada debido a los efectos nocivos del neo-extractivismo y por la presión de los grandes intereses económicos que explotan el petróleo, el gas, la madera, el oro, y por la construcción de obras de infraestructura (por ejemplo: megaproyectos hidroeléctricos, ejes viales, como carreteras interoceánicas) y por los monocultivos industriales». Y «se imponen nuevos colonialismos ideológicos disfrazados por el mito del progreso que destruyen las identidades culturales propias». Pero la amenaza en contra de los territorios amazónicos «también viene por la perversión de ciertas políticas que promueven “la conservación” de la naturaleza sin tener en cuenta al ser humano».

Proteger a los pueblos indígenas y sus territorios es, pues, «es una exigencia ética fundamental y un compromiso básico con los derechos humanos; y para la Iglesia se torna en un imperativo moral coherente con el enfoque de ecología integral de Laudato si’».

En la segunda parte del documento, dedicada al discernimiento, después de haber enlistado los fundamentos bíblicos y evangélicos, se recuerda que «la misión evangelizadora tiene siempre un “contenido ineludiblemente social”». La obra de la evangelización, prosigue el documento, nos invita «a trabajar en contra de las desigualdades sociales y la falta de solidaridad mediante la promoción de la caridad y la justicia, de la compasión y del cuidado, entre nosotros sí, pero también con los otros seres, animales y plantas, y con toda la creación. La Iglesia está llamada a acompañar y a compartir el dolor del pueblo amazónico, y a colaborar con la sanación de sus heridas, poniendo en práctica su identidad de Iglesia samaritana, según la expresión de los Obispos Latinoamericanos». En el texto también se recuerda que «no cuidar la Casa Común es una ofensa al Creador, un atentado contra la biodiversidad, y en definitiva, contra la vida».

El proceso de evangelización de la Iglesia en la Amazonia «no puede ser ajeno a la promoción del cuidado del territorio (naturaleza) y de sus pueblos (culturas). Para ello, necesita establecer puentes que puedan articular los saberes ancestrales con los conocimientos contemporáneos, particularmente aquellos referidos al manejo sustentable del territorio y a un desarrollo acorde a los propios sistemas de valores y culturas de las poblaciones que habitan este espacio, quienes deben ser reconocidos como sus genuinos custodios, y hasta propietarios».

El Sínodo, indica el texto preparatorio, «precisa de un gran ejercicio de escucha recíproca, especialmente de una escucha entre el Pueblo fiel y las autoridades magisteriales de la Iglesia. Y uno de los puntos principales a escuchar es el lamento de miles de (sus) comunidades privadas de la Eucaristía dominical por largos periodos». Fue la reunión del episcopado latinoamericano de Aparecida (en 2007) la que resaltó este “lamento”. Una respuesta, que no se cita en el documento, podría ser la de la ordenación sacerdotal de hombres casados, maduros y con una fe solida (los “viri probati”).

En la tercera parte, dedicada a la acción, se dan indicaciones para «nuevos caminos». El Sínodo tendrá que «encontrar nuevos caminos para hacer crecer el rostro amazónico de la Iglesia y también responder a las situaciones de injusticia de la región, como el neocolonialismo de las industrias extractivistas, los proyectos de infraestructuras que dañan su biodiversidad, y la imposición de modelos culturales y económicos ajenos a la vida de los pueblos». De esta manera, la Iglesia «se fortalece como contrapunto frente a la globalización de la indiferencia y frente a la lógica uniformadora promovida por muchos medios de comunicación y por un modelo económico que no suele respetar los pueblos amazónicos ni sus territorios».

«Debe haber – afirma el documento – un equilibrio, y la economía debe dar prioridad a una vocación por una vida humana digna. Esta relación equilibrada debe cuidar el ambiente y la vida de los más vulnerables». Retomando las palabras del Papa Francisco, el texto explica que «es necesario que todos nos dejemos evangelizar» por las poblaciones indígenas y sus culturas, y que «la tarea de la nueva evangelización implica “prestarles nuestra voz en sus causas, pero también [estamos llamados] a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos y a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos”. Sus enseñanzas, en consecuencia, podrían marcar el rumbo de las prioridades para los nuevos caminos de la Iglesia en la Amazonia».

Se necesita una presencia más capilar de la Iglesia, que encuentra dificultades debido a la «la inmensa extensión geográfica, muchas veces de difícil acceso». Los nuevos caminos para la pastoral de la Amazonia «exigen relanzar la obra de la Iglesia en el territorio y profundizar el proceso de inculturación que exige que la Iglesia en la Amazonía haga propuestas valientes, que supone tener osadía y no tener miedo, como nos pide el Papa Francisco». Por ello, se afirma, es urgente evaluar y replantear los ministerios que son necesarios en la actualidad para responder a los objetivos de «una Iglesia con rostro Amazónico y una Iglesia con rostro indígena».

«Es preciso identificar – se lee en el documento – el tipo de ministerio oficial que puede ser conferido a la mujer, tomando en cuenta el papel central que hoy desempeñan las mujeres en la Iglesia amazónica. También es necesario promover el clero indígena y nacido en el territorio, afirmando su propia identidad cultural y sus valores. Finalmente, es necesario repensar nuevos caminos para que el Pueblo de Dios tenga mejor y frecuente acceso a la Eucaristía, centro de la vida cristiana». Y estos nuevos «tendrán una incidencia en los ministerios, la liturgia y la teología (teología india)».

Para concluir, el texto afirma que «espiritualidad de comunión entre los misioneros autóctonos y los que vienen de fuera, para aprender juntos a acompañar a las personas, escuchando sus historias, participando de sus proyectos de vida, compartiendo su espiritualidad y asumiendo sus luchas. Una espiritualidad con el estilo de Jesús: simple, humano, dialogante, samaritano, que permita celebrar la vida, la liturgia, la Eucaristía, las fiestas, siempre respetando los ritmos propios de cada pueblo». El documento plantea al final una serie de preguntas para estimular la discusión preparatoria.

(Tomado de: lastampa.it)

Mons. Enrique AngelelliRenato Martinez – Ciudad del Vaticano.- La Oficina de Prensa de la Santa Sede informó que, este 8 de junio de 2018, el Santo Padre recibió en audiencia al Cardenal Angelo Amato, S.D.B., Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.

Durante la audiencia, el Papa Francisco autorizó a la misma Congregación, promulgar los Decretos relativos al milagro atribuido a la intercesión del Beato Nunzio Sulprizio, laico; nacido en Pescosansonesco (Italia) el 13 de abril de 1817 y fallecido en Nápoles (Italia) el 5 de mayo de 1836.

Asimismo, se autorizó promulgar el Decreto del milagro atribuido a la intercesión de la Venerable Sierva de Dios María de la Concepción Cabrera de Armida Arias, laica y madre de familia; nacida en San Luis Potosí (México) el 8 de diciembre de 1862 y fallecida en Ciudad de México (México) el 3 de marzo de 1937.

Como también se reconoce el milagro atribuido a la intercesión de la Venerable Sierva de Dios María Guadalupe Ortiz de Landázuri y Fernández de Heredia, laica, de la Prelatura Personal de la Santa Cruz y del Opus Dei; nacida en Madrid (España) el 12 de diciembre de 1916 y fallecida en Pamplona (España) el 16 de julio de 1975.

Por último, se autorizó la promulgación del Decreto que reconoce el martirio de los Siervos de Dios Enrique Ángel Carletti Angelelli, Obispo de La Rioja, Gabriel Joseph Roger Longueville, sacerdote diocesano, Carlos de Dios Murias, sacerdote profeso de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales, y Wenceslao Pedernera, laico y padre de familia, asesinados por odio a la fe en Argentina en 1976.

(Tomado de: vaticannews.va)

Retospastorales“Lamentamos las tragedias y las sistemáticas violaciones a los derechos humanos de nuestros hermanos indígenas”. Así lo manifestaron los participantes del Encuentro Regional Andino-Amazónico sobre pastoral de pueblos originarios, convocado por el Departamento de Cultura y Educación del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).

En consecuencia, al concluir la reunión –realizada en Lima (Perú), entre el 28 de mayo y el 1º de junio– los obispos, secretarios y asesores de las comisiones episcopales sobre pastoral de pueblos originarios de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, reafirmaron su voluntad para hacer de la Iglesia católica “una aliada fundamental e incondicional de los pueblos originarios andinos, amazónicos y afrodescendientes, en el logro de sus ideales y proyecciones de realización integral”, como se detalla en el mensaje final difundido por el CELAM.

“Cada pueblo es un ser vivo”
Bajo la premisa “cada pueblo es un ser vivo” y reconociendo que “cada uno enfrenta enfermedades y fortalezas, dolores y alegrías, caídas y levantadas, logros y frustraciones”, los agentes de pastoral se dejaron iluminar por el magisterio latinoamericano y del papa Francisco, y asumieron ocho retos para la defensa de los derechos y la preservación de la cultura de los pueblos originarios:

1. “Acoger sin prejuicios la riqueza específica de cada cultura”, reconociendo, además, su potencial humanizador.

2. “Aceptar a cada uno de los pueblos en su condición de minoría numérica”, sin dejar de considerar que “cada cultura tiene sus riquezas y anhelos de perfección”.

3. Compartir con los pueblos originarios la responsabilidad de participar, responsablemente, en el “cuidado y promoción de la Casa Común”.

4. “Acompañar a los pueblos originarios en la promoción y defensa de sus derechos fundamentales, asumiendo los riesgos de esta opción”.

5. “Acompañar a cada pueblo originario en sus luchas por el reconocimiento de la propiedad de sus tierras milenarias”.

6. Reconocer las “semillas del Evangelio” presentes en los pueblos originarios, “favoreciendo al máximo sus expresiones de fe según sus momentos y ritmos litúrgicos propios”.

7. Renovar la opción de “permanecer y reforzar nuestra presencia física y evangelizadora, a pesar de nuestras dificultades en lo numérico y cualitativo, para satisfacer las exigencias evangelizadoras de nuestros pueblos”.

8. “Llevar a cabo un plan de formación variado y específico, apuntando a la formación de los líderes que necesitan nuestros pueblos originarios en lo social, lo educativo y en las demás tareas pastorales”.

Fuente: CELAM

GustavoSin duda, ustedes deben conocer muy bien una pequeña historia que se desarrolla en un velorio. En ese velorio, los amigos le echan tantos elogios al difunto, que la viuda le dice a su hijo: anda a ver no vaya ser que nos hayamos equivocado de cadáver. Yo, por momentos me siento medio cadáver". 

Esta noche, textos del Antiguo Testamento, se han encontrado en mi cabeza, son esas pequeñas cosas que uno retiene de la lectura y marca en la vida. Estoy pensando en Miqueas 6,8 “se te ha dicho”, y la verdad es que este texto está dirigido a la humanidad, se te ha dicho cómo hacer algo bueno: respetar la justicia, amar al otro y caminar humildemente con tu Dios. En las palabras de Jorge (P. Jorge Alvarez Calderón, amigo desde la infancia del P. Gustavo dirigió la homilía) estaba el otro, el que se engancha a Dios, tener lengua de discípulo. Las aspiraciones de tener lengua de discípulo, se comprende la figura. Respetar la justicia está en la Biblia plenamente, no es cuestión social, es cuestión cristiana, teológica, el amor por su puesto y el caminar, cuando se llega a los 90 años, uno se da cuenta que ha caminado, yo con algunas dificultades, pero caminé.

"Esa lengua de discípulo"

Quiero decirles algo, lo que alguna vez he comunicado ya que Jorge me da el titulo de teólogo. La teología para mí es como escribirle una carta de amor a Dios, a la iglesia de la que formo parte, al pueblo del que formo parte también. Lo habré hecho bien, no sé, regular, no sé. Dios tendrá misericordia como le gusta decir a Francisco.

Sinceramente hecho un esfuerzo por corresponder a caminando , a este pedido, a esta señalización del texto de Miqueas. Y sobre todo tener una lengua de discípulo, eso es lo que somos todos los que estamos acá.

Quiero darles gracias por su presencia, a mi familia aquí presente, a todos ustedes, el ser humano nunca es solo, y si es solo ya no se sabe quién es, somos lo que somos, nos enriquecemos en el intercambio. Sin amistad no hay vida, esta es una reunión de amistad precisamente. Quiero agradecerles a las personas que han enviado muchos textos, aunque, como decía el padre Provincial, son largos para leerlos todos y en este momento, sé muy bien que me voy a alimentar de ellos.

Amigos, ¿por qué uno es tan terco?

En el esfuerzo de reflexión de teología, porque es amor. Gracias!

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